Cerro CentinelaHUAURA.- Un día un joven que fue a regar su chacra se encontraba a orillas del Cerro Centinela (Huaura). Cumplida la tarea, se recostó poniendo de cabecera unas cañas, y se quedó profundamente dormido. Entre sueños, sintió que alguien le jalaba las manos lo que motivo que se despertara asustado y comenzó a caminar por las orillas de dicho cerro, preocupado. Después se sentó sobre una piedra y observó que al pie del cerro había un huequerón que daba a una pequeña cueva de donde salieron dos hermosos conejitos blancos con ojos brillantes que jugaban saltando incesantemente.

El joven se acercó sigilosamente hacia los conejitos y los atrapó cogiéndolo con gran satisfacción y al poco rato estos se convirtieron en oro, que brillaban, resplandeciendo el lugar donde se encontraba. El comenzó a saltar de alegría y echó el oro en su bolso para llevárselo a su casa. Camino a su domicilio comenzó a sentir como una especie de terciana, el bolso pesaba fuera de lo normal, le dolía la cabeza y le salía gotas de sangre de la nariz hasta convertirse en hemorragia y lo curioso del caso es que el oro desapareció. Ya eran las cinco de la mañana, hora de cambio de turno de agua. El señor al que le tocaba su turno de agua vio al joven tirado en el suelo todo ensangrentado. Lo trasladó con mucha prisa a su casa, como el estado de salud era grave, murió apenas llegó a su domicilio. A decir de la gente el antimonio lo mató. Las personas actualmente, tienen temor pasar por ese lugar.